Todo lo que deseo

lunes, octubre 17, 2005

Piensas en mí

Sé que piensas en mí.

Sé que extrañas la forma que te toco, como te miro, como te hablo.

Sé que logras siempre lo que te propones pero sabes que a mí no me tienes.

Sé que te gusta el peligro y yo soy el mayor de ellos, el de mayor intensidad, el más osado.

Sé que te das cuenta que conozco tus pensamientos ocultos aunque te conozca poco tiempo.

Sé que te gustaría mirar a través de mis ojos, sentir la intensidad de la vida y vivir lo que he vivido.

Sé que no te veré durante mucho tiempo pero tengo la libertad de imaginar lo que quiera.

jueves, octubre 13, 2005

Disparejos

Él tiene 13 años, ella 28. Ella es amiga de su hermana mayor y él un niño recién descubriendo el mundo, haciéndose joven.

El día está soleado y ella lo llama a lo lejos. En un desliz diurno él se fuga por el techo de una galería trasera hasta la casa contigua, su casa. De un brinco se sienta en el borde de la ventana con las piernas colgando hacia dentro de la habitación.

Sin pensarlo mucho ella lo toca tímidamente en su sexo, sobre la ropa, simulando un roce casual. Nadie los ve. Ella estaba ansiosa, él nervioso. Hasta ese momento las únicas manos que tocaban esa zona eran las suyas y siempre a escondidas. Esto era algo desconocido, atractivo y le gustaba mucho.

Poco a poco el pudor se desvanecía y el tenor de las caricias se intensificaba. Él no sabía que hacer, estaba quieto mirándola a los ojos, ella lo quería todo. En un acto de impaciencia ella le bajaba el cierre del pantalón mientras en él la virilidad iba en aumento y se ponía en evidencia.

Repentinamente un golpe en la puerta los devolvía a la realidad. Ella se acomodaba el cabello y él se subía el cierre raudamente y volvía a casa por donde mismo llego, con la cabeza llena de preguntas, con el corazón a punta de explotar y el honor a salvo.

Para él ese sería el primer encuentro con un tema que no lo abandonaría por el resto de sus días. Para ella un problema sin solución.

miércoles, octubre 12, 2005

Deseo

Hace un tiempo no te veo. Casi han pasado 2 meses y no he sabido nada de ti. De una u otra manera es lo que me esperaba, es lo que siempre conversamos pero no es lo que me gustaría. Creo que te has transformado en un vicio, en un pequeño vicio.

Tu cuerpo es el culpable, si eso es, tu cuerpo pequeño recostado en la cama. Frágil, pálido, terso, tus amplias caderas, el tatuaje en tu espalda, tu estrecha cintura, la rosa de tu pubis, las curvas de tus nalgas, la suavidad de tus pechos, el calor de tu cuello, cada rincón de tan ansiado cuerpo esta clavado en mi cabeza. Si incluso cuando cabalgo en ella estás tú.

Quiero que te entregues a mí y yo mostrarle al mundo lo que eres a traves de mis palabras. Que el mundo vea esos ojos solitarios ansiosos de amar, conocer y experimentar. Quiero que te vuelvas la diosa que despierta las pasiones mas tormentosas y oscuras y donde los límites los pongamos nosotros. Te quiero diferente a todo lo que tengo.

Te deseo y deseo que tu desees lo mismo...


 
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